Qué escribir en el diario cuando no sé qué escribir
Once preguntas cortas para los días en que nada parece digno de registro, y por qué son justo esos los que más valen después.
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En este texto
"Hoy no pasó nada" es información sobre el día, no la ausencia de ella. El bloqueo casi siempre es el mismo: estar esperando un día digno de diario.
Y son justamente los días comunes los que más valen dentro de unos años. Del día extraordinario te acuerdas solo; del martes de septiembre no, y es ese el que reconstruye cómo era tu vida en esa época.
Preguntas que siempre tienen respuesta
- ¿Con quién hablaste hoy, aunque fuera rápido?
- ¿Qué te irritó, por pequeño que sea?
- ¿Qué comiste, y con quién?
- ¿Cuál fue lo primero que pensaste al despertar?
- ¿Qué volviste a dejar para después?
- ¿Qué te hizo reír?
- ¿Qué miraste en el móvil más tiempo del que querías?
- ¿Alguien te dijo algo que se te quedó en la cabeza?
- ¿Qué esperas de esta semana?
- ¿Qué cambió desde el mes pasado sin que lo notaras?
- Si el día de hoy fuera un recado para ti dentro de un año, ¿qué diría?
Empieza por lo último que pasó
Cuando ninguna pregunta ayuda, describe los últimos diez minutos: dónde estás, qué se oye, qué hiciste antes de abrir el diario. Es el comienzo más aburrido posible y funciona casi siempre, tres frases después ya estás hablando de otra cosa.
No escribas para el futuro
Escribir imaginando a quien va a leer es lo que convierte un diario en una redacción. Nadie va a leerlo. Escribe feo, escribe repetido, escribe el chisme, eso es lo que va a ser bueno de releer.